Rastreando huellas

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Presentación del libro “El libro de las parturientas” de Matilde Cabello

Esta tarde me ha tocado ejercer de maestro de ceremonias de la presentación del libro titulado “El libro de las parturientas” de Matilde Cabello de la editorial El Páramo.

Tras la presentación del evento a todos los asistentes, cedí la palabra a Enrique González, representante de la editorial que publica el libro, quien hizo una presentación del trabajo de su empresa en pro del desarrollo de la cultura andaluza. Tras su intervención, tomé de nuevo la palabra y a continuación os dejo la transcripción de mi visión de la obra que compartí con todos los asistentes:

“Buenas tardes, en primer lugar, me gustaría agradecer a Concha Moreno, Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Torredonjimeno, la invitación que me hizo hace algunas semanas para presentar este libro que hoy nos trae aquí.

He de deciros, no sin cierto sonrojo, que hacía demasiado tiempo que no me leía una novela. Quizá demasiado tiempo. Y aunque la lectura es una actividad que ocupa una parte importante de tiempo en mi vida, suele consistir en la lectura de libros técnicos, artículos científicos, blogs, noticias… ah y cuentos. Muchos cuentos. Esos cuentos que por las noches leo a mis hijas y a mi hijo antes de dormir… esos cuentos que, probablemente la protagonista del libro que hoy estamos presentando, siempre quiso escuchar de labios de su madre, de labios de su padre y que, cosas de la vida, se convirtieron en palabras que se esfuman, en historias olvidadas, en relatos sin relatar.

Así que, presentar un libro, presentar este libro, se me hace extraño, (os confieso que es mi primera vez), pero asumí el encargo como un niño disciplinado y bueno que se lleva los deberes a casa con el propósito de hacerlo lo mejor posible y sacar una buena nota.

Siempre pensé que leer no debería ser una obligación y en cuanto leí las primeras páginas del libro me di cuenta que retomar nuevamente una novela entre mis manos iba ser un reencuentro emotivo, una experiencia placentera, un viaje a otros mundos, a otras vidas. Y así fue, y así ha sido.

Éste es un libro que se lee con la avidez de quien quiere saberlo todo y con el freno de quien quiere esperar para conocer el final. Pero no soy yo crítico literario y por tanto no voy a contaros ni cantaros las excelencias de la narración de Matilde, ni la agilidad con las que se entremezclan las historias de Mari y nos guían por toda su vida, ni la crudeza con la que se describen los momentos más dramáticos, ni la ternura con la que cada pasaje de la vida de Mari alcanzan al corazón del lector. No, no soy crítico literario, soy psicólogo, y justamente mi condición de psicólogo hace que mi mirada al relato no pueda dejar escapar la personalidad que late en cada una de las páginas del libro. La personalidad de quien escribe y la personalidad de quien es escrita.

“El libro de las parturientas”, que así se titula el libro, es una historia de resistencia, pero es algo más, es una historia de “resilencia”.

Los psicólogos, un poco cansados de hurgar en las miserias humanas, de tratar con la enfermedad mental, de intentar comprender el por qué del sufrimiento de las personas… hemos cambiado el enfoque. Empezamos a interesarnos, no tanto por responder a la pregunta de porqué sufrimos, sino más bien a intentar comprender por qué a pesar del sufrimiento hay personas que son felices.

La historia de Mari es una historia de sufrimiento, pero entre líneas se reconocen momentos de felicidad. Su historia, es una historia de frustraciones, pero entre líneas se reconocen los pequeños triunfos que iluminan la oscuridad. Es una historia de dolor, pero entre líneas se reconoce el amor, la pasión, la lucha.

La resiliencia es la capacidad que tienen las personas para recuperarse frente a la adversidad y salir reforzados de esas situaciones. Y la historia de Mari es una historia de resilencia. Mari es un ejemplo de mujer luchadora: Con diecisiete años alguien le pregunta “¿cuándo vas a olvidar el pasado? Eres muy joven y tienes un futuro precioso por delante” a lo que ella responde, “pero… señora, ¿cómo se puede olvidar el pasado con diecisiete años? A mi edad, no debería ni tenerlo”.

Y es que tener pasado a los 17 años nos indica el tipo de vida que ha llevado nuestra protagonista. Y sin embargo, y a pesar de todo, ahí está ella: la mujer que va creciendo ante cada embestida de la vida.

Matilde Cabello, la autora de este estremecedor relato, no busca hacer un retrato psicológico de la protagonista, no lo necesita, ella nos habla descarnadamente de cómo acontece la vida de Mari, nos lo cuenta en primera persona y nos describe lo que a Mari le pasa, y lo que le pasa es lo que cuenta, y ese contar nos devuelve la imagen de una mujer que se enfrenta desde niña a unos padres, que no son sus padres y que no la quieren; nos presenta la lucha de una mujer que vive para buscar sus orígenes; nos presenta a una mujer que se enfrenta a un mundo que no respeta a la mujer.

Matilde Cabello es escritora, poetisa y periodista y, aunque nacida en Puerto Real (Cádiz), desde 1990 vive en Córdoba donde ha desarrollado gran parte de su carrera profesional siendo autora de varios libros sobre el patrimonio y la historia de Córdoba, guionista y presentadora en la Televisión Municipal, y columnista en El Día de Córdoba.

Es autora de varios libros de poesía, otros tantos de antologías y dos novelas. En el “libro de las parturientas” descubrirás el secreto mejor guardado de los archivos oficiales de la Diputación. Descubrir ese secreto ha sido la vida de Mari o de Salud Jiménez Luque. Encontrar ese libro es encontrar el origen, es encontrar la sangre que corre por tus venas, es la sangre que hace la morcilla, “porque donde no hay sangre, no hay morcilla”.

Muchas gracias Salud (Mari) por descubrirnos tu mundo emocional y enseñarnos la fuerza psicológica de crecer día a día a pesar de los obstáculos, de amar más allá de las carencias afectivas, de estar presente a pesar de las ausencias; gracias por enseñarnos que vivir es suficiente; por mostrarnos que aceptar no es soportar y mucho menos resignarse, sino que es la condición necesaria para ser quien tú quieres ser y conseguir lo que tú quieres conseguir. Muchas gracias Matilde por contarnos tan bella historia y gracias Concha por haberme dado la oportunidad de descubrir a estas dos mujeres, dos grandes mujeres que primero he conocido sobre el papel y que ahora conozco en carne y hueso. Creo que voy a tardar mucho en olvidaros.

No dejéis de leer “El libro de las parturientas”: un buen libro.”

A continuación cedí la palabra a Matilde, la autora, quien entre anécdotas personales de su infancia y las historias de Salud leídas del propio libro ha ido haciendo un recorrido visual por algunas de las escenas principales de la trama del relato, dibujando un boceto sugerente que seguramente animará a muchas personas a leer la historia. Finalmente, Salud, la protagonista, ha respondido a todas las preguntas que las personas asistentes le han formulado.

Una tarde muy emotiva, en un ambiente muy agradable y con una compañía excelente, ¡qué más se puede pedir!

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El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz.
Jorge Luis Borges (via diciembre7)

(Fuente: mrlocke23, vía enpalabras)

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Algunas ideas sobre arquitectura de contextos

En el blog de Ideas Poderosas escribí un post titulado “Arquitectos de contextos. Acting in context”.

Sergi Alern, amigo de las redes sociales, en relación al mismo, me preguntó cómo se podría intervenir en los contextos para hacer efectivo el cambio de comportamiento. Pues bien, ésta fue mi respuesta:

“Hace unos años cambió la ley sobre el tabaco, se generó un gran revuelo por aquello de no poder fumar en bares, restaurantes y demás lugares de ocio; la sociedad se dividió y se escribieron ríos de tinta acerca del tema. Hoy, incluso para la mayoría de los fumadores empedernidos, tener que salir a la calle a fumar no deja de ser una pequeña molestia que asumen con total normalidad. El cambio de la ley proporcionó un cambio contextual que originó un cambio en la conducta de muchas personas.

Hace unos cuantos años más, las entidades bancarias delimitaban claramente la zona de clientes de la zona de empleados, una clara barrera en forma de mostrador e incluso resistentes cristales blindados delimitaban el territorio. La necesidad de las entidades bancarias por acercarse a los clientes y ofrecer un trato más cercano y, por supuesto, los avances tecnológicos en materia de seguridad (quién dijo que el desarrollo tecnológico no es un cambio contextual), propiciaron una distribución diferente de las oficinas y modificaron radicalmente la relación que hasta entonces se establecían en dichos establecimientos. Un cambio físico proporcionó un cambio contextual que originó un cambio en las relaciones comerciales.

Hace unos años era impensable ver en determinadas zonas turísticas (playas, parques naturales, establecimientos hoteleros, etc.) a personas con movilidad reducida. La progresiva, aunque probablemente lenta adaptación de los espacios y la sensibilización por parte de las instituciones y organizaciones que gestionan dichos espacios, está permitiendo que muchas de esas personas puedan visitar esos lugares y disfrutar de ellos porque ahora sí pueden acceder. Un cambio en los valores y en las sensibilidades, acompañado de un cambio en los escenarios está proporcionando el cambio contextual que está activando nuevas conductas.

Todavía hoy, se disponen y se diseñan las aulas de formación siguiendo el modelo tradicional de distribución de sillas y mesas todas mirando hacia el docente, incluso se separan las filas de sillas en grupos de dos o tres plazas originando “islas” entre los propios compañeros de clase. Integrar cierto tipo de dinámicas grupales o metodologías participativas en ese escenario resulta bastante complicado. Cada vez más docentes deciden intervenir en los espacios y distribuir de otras formas el mobiliario obteniendo como resultado un cambio en las relaciones sociales del grupo de aprendizaje, en la participación de las personas y en la colaboración entre todos. Otra vez más, un cambio en la orientación física que se produce entre unos y otros proporciona el cambio contextual que afecta a las relaciones interpersonales e incluso a la participación y a la motivación.

Cómo intervenir sobre el contexto: cambiando leyes, normas o procedimientos; modificando escenarios, rediseñando espacios, gestionando de otra forma las relaciones sociales e interpersonales, interviniendo sobre factores de riesgo, potenciando factores de protección, eliminando barreras y obstáculos, allanando el camino. 

Si quieres que algo o alguien cambie, primero mira dónde está y qué le rodea.”

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Jugando un poco con las palabras

En la vida, a veces, debemos tomar difíciles decisiones: jugando a ser los mejores en algo, corremos el riesgo de no ser buenos en todo lo demás. Lo que pasa es que aquellos que son los mejores en algo, suelen ser también muy buenos en otras cosas, al contrario que aquellos que son malos en muchas cosas, que acaban siendo los peores.
Aunque la verdad, no sé si estoy muy de acuerdo con lo que acabo de escribir, es lo que tiene jugar con las palabras.

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Explicar “lo inexplicable”

La necesidad de explicar “lo inexplicable” hace que mucha gente se conforme poniendo una “etiqueta”. Parece que la etiqueta funcionase como la responsable del problema y de esa manera podemos tomar el control de la situación.
Si tengo una etiqueta para clasificar, sólo tengo que aplicar la etiqueta y problema resuelto: ya sé porqué paso y me quedo más tranquilo.
Nadie se da cuenta de las consecuencias que eso puede tener para muchas personas, porque la etiqueta le asigna unos comportamientos que nada tienen que ver con ellas.
¿Por qué es tan importante para los medios de comunicación “conseguir” un diagnóstico para el asesino de Connecticut?, ¿es que teniendo el diagnóstico ya explicamos el problema?
Es curioso, parece que lo importante es la “posible enfermedad” del asesino, pero pocos hablan de la permisividad existente en la posesión de armas de fuego.
Seguramente tener armas y tolerarlas prediga más la conducta de disparar que poseer un “trastorno mental”.
Hoy, para terminar de “arreglar” el asunto, escucho en las noticias que algunos directores de Centros Educativos han dado permiso al profesorado para tener armas en el aula…
Si algún día, uno de esos profes enajenado, descontrolado o estresado dispara sobre sus alumnos, seguro que todos empezarán a buscar el trastorno del profe y probablemente nadie mirará en el cajón para descubrir porqué había una arma en clase.
Ver para creer.


Las familias de personas con autismo acusan a los medios de “malinformar” sobre el asesino de Newtown

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enPalabras: Conceptos y significados del liderazgo

hay quien piensa en aquel líder que se halla en el ápice de la pirámide dirigiendo una gran empresa, gobernando una gran institución o, mejor aún, un país. Y otros que, por lo regular, nos referimos a aquellos líderes de equipos o de pequeñas empresas o instituciones, que habitan los…

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Sininternet forte

Siento comunicaros que estoy mal de la cabeza, muy mal. Yo ya lo veía venir cuando estudiaba Psicopatología en la Universidad: ¡¡¡qué montón de síntomas de los que aparecen en el DSM tenían que ver conmigo!!!. Para los que no lo sepáis el DSM es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, vamos, el libro donde están descritas todas las “locuras” posibles.

Pues bien, como si fueran pocos todos los síntomas que aparecen descritos en ese libro y que yo tengo, ahora tendré que añadirme otros cuantos más, porque en la revisión que están haciendo “los expertos” han incluido un nuevo trastorno: La adicción a Internet es ya formalmente un desorden psiquiátrico.
Así que si hay algún psicólogo o psiquiatra por ahí: Necesito ayuda.
Le estoy temiendo a los laboratorios farmacéuticos porque seguramente pronto inventarán la pastilla para curarme (espero que no tenga muchos efectos secundarios) creo que la van a llamar sininternet forte

Post en el Blog de mindcloud

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Pero, ¿qué es esa cosa que llamamos “conducta”?

Hoy recupero un viejo artículo que me gusta releer de vez en cuando para no dejarme llevar por la cada vez más frecuente vorágine de citas, frases y explicaciones sobre la conducta que están tan de moda en la vida “real” y en ésta otra vida “virtual”.

El artículo debió titularse (según dice el autor) algo así como “Propuesta de definición epistemológica del concepto de conducta a través del paradigma conductista radical: implicaciones ontológicas y metodológicas con base a un análisis del lenguaje ordinario dentro del marco del positivismo lógico”, pero agradezco enormemente que se decidiera por un título más divulgativo, más concreto y más interesante como es con el que finalmente lo bautizó: “¿Qué es la conducta?”.

Para todos mis amigos psicólogos y para los que no lo son; para todas aquellas personas que están encandiladas por la “psicología del sentido común”, las manidas consignas procedentes del “coaching” que nos interpelan a sacar “lo mejor que llevamos dentro”, las afirmaciones grandilocuentes de la “psicología positiva” y su “piensa en positivo y serás feliz” o la dañina popularización y abuso de la “inteligencia emocional” como causa fundamental del éxito del individuo; para todas vosotras, os recomiendo la lectura tranquila y pausada de este artículo.

Sí, ya sé que es largo, pero si ya has decidido cambiar el mundo a través de esas fotos que compartes en las redes sociales, esos consejos “pseudo-psicológicos” que no paras de repetir-te y esas frases célebres que te inspiran para… “seguir haciendo lo mismo que antes de leerlas” convendría que profundizaras un poco en el tema.

Muchas gracias a Esteve Freixa y Baqué por este inspirador y divulgativo artículo en el que nos descubre el verdadero significado de la palabra conducta.

¿Qué es la conducta?